5 tips para organizar tu armario de temporada

¿Cómo empezar a organizar nuestro armario?

Seguramente alguna vez ya habrás escuchado que el invierno es la estación del año más glamurosa que existe.

Sin embargo, vale resaltar que la ropa de invierno suele ser un poco más cara, por lo tanto, es necesario conservar aquellos abrigos, chaquetas y jerséis de lana que ya tenemos de inviernos pasados.

El cambio de temporada es un buen momento para hacer una limpieza y organización, te hará la vida más fácil e incluso te ayudará a deshacerte de lo que ya no usas. Ahora que la temperatura empieza a bajar, el consejo es reorganizar el armario y reemplazar la ropa de verano por la de invierno.

A no ser que tengas un super closet que disponga de espacio suficiente para guardar la ropa de todo el año, el cambio de armario es una tarea esencial cada seis meses, aproximadamente.

El grado de complicación para hacer la rotación de prendas suele variar, para las personas que se visten de forma similar prácticamente todo el año, el cambio de armario otoñal implicará una leve entrada de jerséis y abrigos y salida de algún bañador y sandalias. Sin embargo, los convencidos de que el verano ha de acompañarse de tirantes, estampados y colores vivos se enfrentan a una tarea bastante más intensa y, para algunos, tediosa.

Pero el cambio de armario tiene también parte positiva. Hacer limpieza, darle a la mente un escenario estilístico nuevo y poner orden y mantener organizado el guardarropa son algunos de sus beneficios, palabra de Marie Kondo.

¿Pero cómo hacer esto sin sentirte perdida en un caos? Para ayudarte en la organización de tu armario, a continuación, tenemos algunos trucos ideales…

Ordena la ropa por colores

Esta es una tarea tan sencilla como útil. Dividiendo las prendas de ropa por tonos o colores lograrás identificar con más facilidad la camisa o vestido que quieres utilizar en ese día.

Un buen consejo, es poner en primera fila del perchero, la ropa de uso más frecuentes (por ejemplo, todas las partes de arriba de color blanco, como, camisas o jerséis). Así, cuando necesites conjuntar un pantalón con parte de arriba en color blanco, irás directamente al sitio correcto, en vez de dar la vuelta a todo el perchero en busca de lo que necesitas. ¡Una solución fácil y eficaz!

Decide lo que se va y lo que se queda

Aprovecha el cambio de temporada, para verificar aquellas prendas de ropa que estuvieron guardadas en el armario durante toda la temporada.

Si la respuesta a “¿me queda bien?” “¿me lo he puesto en los últimos doce meses?” “¿me lo compraría ahora?” es negativa, esa prenda debe abandonar el armario. Si no la usaste durante mucho tiempo, no vale la pena mantenerla guardada apenas para ocupar espacio ¿no crees?

La parte positiva es que deshacerse de lo que ya no sirve puede incluso generar dinero. Todo aquello que ya no sirve se puede vender (en plataformas como Wallapop o Vestiaire Collective).

Lavar antes de guardar

Las ropas de invierno que cogieron ese olorcito a guardado, seguramente necesitarán un lavado. Es importante también guardar toda la ropa de verano recién lavada, esto ayuda a evitar que alguna mancha reciente, que se nos puede pasar desapercibida, se convierta en permanente. Además, podría estar en mal estado cuando vuelvas a sacarla.

Para que la ropa se conserve como nueva, hay que seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante a la hora del lavado. Cada tela tiene un tipo de textura (más fina, gruesa, más abierta, cerrada, entre otras), aparte de ser una más delicada que otra.

Por esta razón antes de poner todo en la lavadora, es recomendable leer las etiquetas. Agrupa las que son iguales y elije un programa de lavado que sea adecuado al tipo de tela. 

Distribución

Es hora de rehacer la distribución de la ropa teniendo en cuenta la practicidad de tu día a día. Las prendas a las que darás menos uso en los próximos meses, como pantalones cortos, camisetas de tirantes o vestidos, deben ir a la estantería en la parte de arriba del armario, cajones inferiores o en cualquier lugar que no tiene fácil acceso.

Mantener la organización

Para mantener todo en orden, es necesario crear hábitos:

  • Siempre devolver cada elemento a su debido lugar: lo usaste, lo devuelves al lugar correcto.
  • Guarda apenas la ropa que usas: si el armario está muy lleno, es más difícil mantenerlo ordenado.
  • Deja el mayor número de prendas a la vista: te ayudará a la hora de buscar algo para vestir y evita que lo desordenes todo.

La parte más difícil es empezar. “Lo importante es que exista un orden, un criterio a seguir. Por esto la necesidad de hacer una categorización y también de dejar todo a vista”.